En una oscura noche de invierno, tres
vaqueros iban en sus cabalgaduras y atravesaban extraviados el lecho seco de un
río.
Discutiendo entre sí cómo podrían
orientarse, se sorprendieron grandemente al oír una voz que desde la penumbra
les gritó: “¡ALTO!... desmonten y recojan cada uno tres piedras del río”.
Atemorizados, los vaqueros obedecieron las
órdenes salidas de las sombras, y al disponerse a proseguir su extraviado
camino, la voz les volvió a hablar: “¡Mañana estarán muy contentos por lo que
han hecho, pero también muy tristes!”.
A las primeras luces del día, los
asombrados vaqueros se dieron cuenta que las piedras que habían recogido del
lecho del río eran diamantes, por lo que se sintieron con gran alegría… pero
también sintieron gran tristeza al considerar que habrían podido recoger muchas
más, si hubieran sabido de lo que se trataba.
En nuestra juventud, recogemos con el
estudio y la dedicación algunos diamantes que después en nuestra vejez nos
alegramos de haber recogido y, al mismo tiempo, nos entristecemos por no haber
cosechado más.
Anthony de Mello S.J
En conclusión, jóvenes aprovechemos nuestra
juventud para recoger conocimientos, experiencias y éxito, cada oportunidad que
se nos presente nos puede enseñar algo nuevo que al llegar nuestra vejez
podamos impartir todo lo que cosechamos con nuestra juventud a los niños.
No desperdiciemos el tiempo hagamos algo
que nos guste estudiamos, cantemos, hagamos deporte, para que la tristeza de no
haber conseguido más en la juventud no se presente en nosotros en nuestra
vejez.
Att: Paúl
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